Nuestra salvación en Cristo.

El Señor soportó que su carne fuera entregada a la destrucción para que fuéramos nosotros purificados con la remisión de los pecados, que alcanzamos con la aspersión de su sangre. Sobre esto está escrito aquello que se refiere en parte a Israel y en parte a nosotros, y dice: "Fue herido por nuestras iniquidades y quebrantado por nuestros pecados: con sus heridas hemos sido sanados. Fue llevado como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila" (Is 53:5-7) Por esto hemos de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dio a conocer lo pasado, nos instruyó en lo presente y no nos ha dejado sin inteligencia de lo por venir... Por esto justamente se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a sí mismo por el camino de las tinieblas.

Y hay más, hermanos míos: el Señor soportó el padecer por nuestra vida, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la constitución del mundo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gen 1:26) ¿Cómo soportó el padecer por mano de hombres? Aprendedlo: los profetas profetizaron acerca de él, habiendo recibido de él este don: ahora bien, él, para aniquilar la muerte y mostrar la resurrección de entre los muertos, soportó la pasión, pues convenía que se manifestara su condición carnal. Así cumplió la promesa hecha a los padres, y se preparó para sí un pueblo nuevo, mostrando, mientras vivía sobre la tierra, que él había de juzgar una vez que haya realizado la resurrección. En fin, predicó enseñando a Israel y haciendo grandes prodigios y señales, con lo que mostró su extraordinario amor. Se escogió a sus propios apóstoles, que tenían que predicar el Evangelio, los cuales eran pecadores con toda suerte de pecados, mostrando así que "no vino para llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mt 9:13): y entonces las manifestó que era Hijo de Dios. Porque, en efecto, si no hubiera venido en la carne, los hombres no hubieran podido salvarse viéndole a él, ya que ni siquiera son capaces de tener sus ojos fijos en el sol, a causa de sus rayos, el cual está destinado a perecer y es obra de sus manos. En suma, para esto vino el Hijo de Dios en la carne, para que llegase a su colmo la consumación de los pecados de los que persiguieron a muerte a sus profetas: por esto soportó la pasión..

De la Carta de Bernabè

La Semana Santa

La Semana Santa cominenza con el Sàbado de Làzaro, El Domingo de Ramos o Entrada Triunfal de Nuestro Señor a Jerusalèn,  el Santo Entierro,  hasta la Gloriosa Resurrecciòn de Nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo (Pascua de Resrrecciòn)

El Sàbado de Làzaro con que se da comienzo a la Gran Semana Sana...

Explicacion se la Semana Santa para los Niños... 

La Gran Fiesta de "La Entrada Triunfal de Nuestro Señor a Jerusalèn, explicacion del Icono

La explicaciòn del Icono de la Crucifixiòn de Nuestro Señor Jesucristo...

Lo que es la Semana Santa para todos los Crristianos...

La Grande Fiesta de la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo---

Entierro y Resurrección de Jesús según San Juan

 Sentido de la Pascua Cristiana.

Pero él, el Señor, vestido de hombre, habiendo sufrido por el que sufría, atado por el que estaba detenido, juzgado por el culpable, sepultado por el que estaba enterrado, resucitó de entre los muertos y clamó en voz alta:

"¿Quién se levantará en juicio contra mí? Que venga a enfrentarse conmigo.

Yo he liberado al condenado. Yo he vivificado al que estaba muerto. Yo he resucitado al que estaba sepultado.

¿Quién puede contradecirme? 

Yo, dice, Cristo, he destruido a la muerte, he triunfado del enemigo, he pisoteado el Hades, he maniatado al fuerte,

he arrebatado al hombre a las alturas de los cielos.  Yo, dice él, Cristo.

Venid, pues, todas las familias de hombres manchadas por los pecados: Recibid el perdón de los pecados.

Porque yo soy vuestro perdón, yo la Pascua de la salvación, yo el cordero degollado por vosotros,

yo vuestra redención, yo vuestra vida, yo vuestra resurrección, yo vuestra luz, yo vuestra salvación, yo vuestro rey.

Yo os llevaré a las alturas de los cielos. Yo os mostraré al Padre que existe desde los siglos.

Yo os resucitaré por medio de mi diestra." Tal es el alfa y la omega: Él es el comienzo y el fin

- comienzo inenarrable y fin incomprensible -, él es Cristo, él es el Rey, él es Jesús, él es el Estratega,

él es el Señor, él es el que resucitó de entre los muertos, él es el que está sentado a la diestra del Padre.

Él lleva al Padre, y es llevado por el Padre: A él la gloria y el poder por los siglos. Amén.

Melitón de Sardes.